Los nuevos paradigmas educativos

Los nuevos paradigmas educativos

El entorno organizacional cada vez demanda más visiones y pensamientos disruptivos para el diseño y ejecución de sus procesos. En pocas palabras, nuevos paradigmas educativos. Los empleados idóneos son aquellos que logran concebir ideas desde una perspectiva alternativa, alejada de modelos convencionales.

Sin embargo, cuando la segunda década del siglo XXI está por finalizar, la educación, en la mayoría de los países, sigue rezagada respecto al avance de otras áreas como la tecnología o la ciencia.

La situación resulta aún más irónica cuando se reflexiona sobre el papel de la formación pedagógica en la construcción de nuevas maneras de comprender el mundo y lo que nos rodea.

Por lo tanto, urgen cambios en los paradigmas de enseñanza/aprendizaje que replanteen objetivos, roles y procedimientos con el fin de educar personas, como lo señala Celia Romea Castro, doctora en Filología de la Universitat de Barcelona (España), cuyos conocimientos se transformen en un valor añadido tangible, práctico y activo.

Redefinición de docente y estudiante

La figura del profesor debe ser una de las primeras en transformarse para crear nuevos paradigmas en la educación. Un rol de acompañante, tutor o guía estaría más acorde con las exigencias actuales. Este sería el primer paso para reconfigurar sus funciones en el proceso de aprendizaje.

Adicionalmente, también es importante redefinir, desde la perspectiva del docente, el rol del estudiante como sujeto activo, otrora concebido como un participante pasivo y receptor de información. Ahora se trata de un individuo con emociones e intereses por descubrir cosas nuevas que desarrollen sus potencialidades.

En ese orden de ideas, el proceso educativo tiene el panorama abierto para convertirse en una experiencia dinámica y enriquecedora, en la que toda actividad que se realice tenga un propósito claro y, sobre todo, sea transferible a la solución de problemas prácticos.

Las TIC como herramientas educativas

Redes sociales, blogs, pódcasts, aplicaciones; nunca antes se había tenido acceso a tantas opciones como ahora. En un nuevo escenario académico, el aprendizaje individual y cooperativo puede reforzarse a través de recursos didácticos con los que el alumno interactúa en su vida diaria.

En palabras de Celia Romea Castro, dichas herramientas digitales “favorecen el desarrollo de competencias relacionadas con la capacidad de comunicarse: hablar, escribir, leer, comprender, interpretar y, como consecuencia, desarrollar el pensamiento crítico. Desarrollar la autonomía, la iniciativa, la capacidad para el trabajo en grupo, así como la responsabilidad individual”.

Igualmente, los docentes cuentan ahora con plataformas educativas como Moodle para diseñar actividades variadas y que los estudiantes pueden realizar de manera remota: foros, juegos, talleres, lecturas, etc.

El diseño y planeación de estrategias, dentro y fuera de las aulas, serán claves para la construcción de nuevos paradigmas educativos que reestructuren el proceso de enseñanza/aprendizaje, entendiéndolo como un trabajo recíproco y permanente; es decir, que no finaliza con un examen, un periodo lectivo o un diploma. Para que dicha premisa se materialice, es necesario que, tanto profesores como estudiantes, sean conscientes de ello, pues no se trata de una responsabilidad exclusiva de uno de los actores involucrados.